La mujer alza su voz y su vuelo

Mujer libre y feliz.

La mujer alza su voz y su vuelo

Estamos viviendo un momento a nivel mundial donde la figura de la mujer está en boca de todos, sale a debate público y existe una postura unánime de necesidad de cambio. Ha llegado el momento en que la población no calla, no oculta, no mira a otro lado ni esconde sus opiniones.

La mujer no está sola. Juntas alzamos la voz por algo que creemos justo: nuestra libertad, nuestro lugar y nuestra vida. No somos culpables de ser fuertes, bellas, talentosas, inteligentes, capaces o protectoras. Estamos aquí para vivir una vida plena, para ser felices y hacer felices a otros.

¿Iguales que los hombres? No considero que lo seamos, y ahí también radica la belleza. Diferentes piezas logran formar un todo parte de algo útil. Todos somos diferentes, sí tenemos los mismos derechos y debemos tener la misma consideración social. Poco a poco se va logrando. Esas mentes desfasadas, poco desarrolladas, incapaces de abrirse y empatizar no ayudan, obstaculizan.

Hoy en día luchamos con más fuerza porque no nos sentimos solas. Ya no sentimos que hayamos provocado ninguna situación o que debamos rendir cuentas a otros. En la actualidad y en todo el mundo alzamos la voz para:

  • Señalar a quien nos hizo daño y se calló.
  • Poder ir por la calle sin mirar atrás, sin cambiarnos de acera al ver a un hombre. Queremos dejar de sentirnos inseguras cuando alguien nos grita piropos, nos toca el culo, nos arrincona, nos hace vejaciones, nos hace sentir poca cosa o nos dice que no se puede decir “no” tras “supuestamente” calentar la situación. Un hombre que abusa, agrede, descalifica, hiere a una mujer de cualquier forma debe reprenderse y repudiarse por toda la sociedad. Sí, las leyes merecen cambios urgentes.
  • Apartar de nuestra vida a quien no nos valora.
  • Denunciar una situación de abuso por parte de un jefe, una pareja, un amigo, un extraño.
  • Decir que no queremos llevar falda pese a que siempre haya sido obligatorio en el colegio. Queremos llevar pantalón como los niños y jugar cómodamente con el balón.
  • Expresar nuestros sentimientos: miedos, inseguridades, pasión por algo…
  • Hacer ver a otra mujer que no está sola y que otras personas pueden ayudarla y protegerla.
  • Decir que podemos llevar el escote que queramos porque podemos, lo valemos y no provocamos a nadie.
  • Intentar que otros comprendan lo que en su día no les fue enseñado o no quisieron asimilar.
  • Negarnos a levantarnos de primeras de la mesa y recogerla.
  • Destacar que como madres somos la caña. Somos incansables. Estamos por nuestros hijos porque queremos, pero vale ya de aplaudir al hombre y padre por quedarse a cuidar de su hijo. Si es su hijo para intentar una custodia compartida, lo es para cuidarlo sin rechistar o como si pareciese que le debemos un día libre.
  • Exigir igualdad de salario. Las tareas que hacen hombre y mujer por igual, ¿en qué se diferencian?

 

Tantos y tantos puntos que exponer, tratar, argumentar, mejorar, cambiar… Debemos seguir luchando para que el camino a nuestras niñas sea más llevadero y puedan caminar con la cabeza erguida y más seguras, sin miedo a plantar cara a un hombre o a cruzarse con él de frente. Ojalá un día el mundo sea más habitable para todos y que se castigue el daño hacia la mujer, hacia el hombre, hacia los niños… Es necesaria más conciencia social, empatía, inteligencia emocional, educación, respeto y trabajo.

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